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Cómo revisar y mejorar tus coreografías con estos 9 pasos

  Publicado el 31 de Agosto del 2019

Guía

La primera vez que nos enfrentamos a una canción y queremos empezar a montar pasos que le peguen, nos damos cuenta que, en realidad, no es tan fácil como parece.

Podemos poner unos pasitos que queden bien y solucionado. Pero, si queremos hacer una buena coreografía hay que estudiar muy bien la canción antes de levantarnos a bailar, y así, buscar para cada momento la mejor opción. No la primera que se nos ocurra, sino la mejor opción.

Empecemos por aclarar qué es una coreografía:

Nuestra labor como bailarinas es dibujar la música, tridimensionar el sonido, hacer visible la canción.

Cuando comprendamos esto y lo tengamos integrado hasta la médula el nivel, de nuestras coreografías subirá de manera increíble.

Parece algo obvio, pero la realidad es que no todas las bailarinas bailan la música. Sí, hay muy buena técnica, hay pasos súper vistosos y bien ejecutados, pero podría encajar igual de bien en otra canción.

Yo te hablo de bailar la canción que hayas elegido, no de hacer los pasos que quieras hacer o que mejor te salen.

En otro momento me detendré más en el proceso de crear la coreografía en sí. Ahora lo que voy a hacer es contarte las 9 cosas que yo suelo analizar una vez terminada para mejorarla.

La primera versión me gusta considerarla un boceto, y la reviso muy a conciencia para buscar la mejor opción que sea capaz de encontrar. Normalmente invierto más tiempo en analizarla que en crear el boceto. (Y eso que estudiando la música también paso tiempo).

Grabar la coreografía

La primera parte importante es grabarte bailándola. Si puedes, estaría genial tener dos versiones: una de frente, que es cómo lo va a ver el público, y otra de espaldas bailando al espejo, que es nuestra perspectiva. Si puedes verlo en el ordenador o en la televisión, mejor, porque verás más detalles que si te miras en la pantalla del móvil.

Vamos con mi lista de cosas a mirar con lupa (y varias veces):

1 - Uso del espacio

Cuando bailamos en un escenario debemos ocupar todo el espacio y movernos por todo. No en cualquier momento de la música, sino cuando mejor pegue.

Suele ser normal crear la coreografía en un espacio pequeño y al terminar nos damos cuenta que estamos desplazándonos muy poco. Si no ocupamos el escenario, la sensación es que el escenario nos come.

Mira si has utilizado desplazamientos para moverte por todo, y si no, añádelos en donde mejor vaya. Las entradas enérgicas y los finales son, casi siempre, un buen momento.

2 - Variedad de pasos

Otro fallo muy común es usar los pasos de siempre. Cada una tenemos unos cuantos que son los que más usamos y, seguramente, los hayamos utilizado en nuestra coreografía.

Trata de que haya muchos pasos diferentes y si alguno lo has repetido puedes hacer dos cosas:

  • Cambiarlo por otro del mismo estilo (por ejemplo, otra ondulación, otro golpe, otro desplazamiento)
  • Utilizar una variación del mismo paso (cambiándole los brazos, la dirección, girándolo…)

3 - Nivel de técnica

Hay veces que nos venimos arriba y queremos usar alguna combinación que nos gusta sin que nos salga bien bien del todo. Practícala mucho para que se vea natural y con soltura, pero si ves que avanzan los días y se ve forzado, sustitúyelo por algo que puedas bailar con más seguridad. Aquí, como en todo en la vida, menos, es más.

También puede pasarnos al revés, que hayamos elegido combinaciones muy sencillas y que nuestra técnica sea mejor. Mira qué trocitos se ven más sencillos y cámbialos por movimientos que encajen bien con la música, pero que sean más complejos.

Recuerda siempre bailar hacia todos los ángulos y utilizando todas las direcciones. Seguro que hay alguna combinación que puedas bailar de manera diferente teniendo en cuenta todo esto.

4 - Niveles de energía

Los distintos niveles de energía en una canción suelen ir ligados al número de instrumentos que están tocando en cada parte. Cuando toca toda la orquesta al completo el nivel de energía es muy alto y cuando sólo toca un instrumento, el nivel está al mínimo.

Las canciones no son lineales en absoluto. Las que tienen una estructura normal de parte instrumental – letra – estribillo – parte instrumental – letra 2 – estribillo suelen tener como punto más potente el de los estribillos. Pero, la música árabe es muy rica y, si, por ejemplo, miramos una rutina oriental, tiene tantos cambios que hay que analizar cada parte:  ver dónde es más potente y tiene el nivel de energía más alto, las partes más tranquilas y calmadas, y cuántos escalones hay entre los dos extremos.

Lo ideal es que cuanto más alto es el nivel de energía, más espacio ocupemos, más nos desplacemos y hagamos movimientos, en general, más grandes. Cuando hay una parte muy tranquila, como por ejemplo sería un taksim, nos quedaremos más en el sitio, haciendo algo más pequeño.

5 - Los brazos

Revisa otra vez el vídeo y ahora mira sólo tus brazos. Seguro que puedes darle una vuelta más y hacer algo creativo y diferente en varias combinaciones. Evita dejar los brazos en la misma posición durante mucho tiempo y combina brazos estáticos con brazos en transición para darle más dinamismo.

Me gusta revisar una de las veces sólo los brazos porque normalmente nos centramos más en la cadera. En esta fase de retoques añado brazos más creativos y diferentes. Incluso hay veces que se me ocurre alguna manera de moverlos nueva y así amplío el abanico.

6 - ¿Cuántos giros?

Los giros son una parte maravillosa de la danza oriental. Es un recurso muy bueno que tenemos las bailarinas por varias razones:

  • No cansan
  • Casi siempre quedan bien
  • Aportan dinamismo

Me atrevería a decir que nunca hay demasiados en una coreografía. Hace poco conté los que yo hacía en una canción romántica y fueron 73. Y curiosamente la miraba y no me parecía que fueran demasiados. Prueba a hacer 73 camellos en una sola canción a ver qué pasa…

Los giros encajan bien casi siempre, especialmente en las entradas, finales de frase, cambios entre distintas partes de la canción y, para terminar.

Cuenta los giros que has incluido y si son menos de 10 busca momentos para añadir más.

Haz distintos tipos de giros: en el sitio, desplazados, hacia atrás, con círculos de cadera, sacacorchos… Ten en cuenta que cualquier paso girado también cuenta como giro: si por ejemplo haces paso punta o paso a tres girando.

Añade variedad también con los brazos, por ejemplo: molinos, cruzando, brazos abiertos, peinar, despeinar, etc.

7 - Entrada

Ya sabemos lo que se dice de la primera impresión. Piensa bien tu entrada, qué quieres expresar, si saldrás con algún elemento y cómo quieres que sea tu primer contacto al aparecer.

Por lo general es mejor (si la canción lo permite) salir con bastante energía y muchos desplazamientos para recorrer el escenario y captar la atención del público.

Puedes darle un aire completamente diferente a tu coreografía si entras con algún elemento. Por ejemplo, con un velo, podríamos darle un toque misterioso, elegante, dulce o sensual. Qué estilo escojamos dependerá de la canción, la música es la que nos debe inspirar siempre.

8 - Final

Tan importante como la primera impresión es dejar el listón bien alto con un buen final. Es como la guinda del pastel.

Una serie de giros suelen quedar, casi siempre, bien. Puedes dibujar un círculo en el suelo desplazándote con varios giros justo para terminar. Practica siempre que puedas para mejorar la técnica y hacerlos de manera más natural.

Analiza bien la pose final y calcula que sea justo en medio del escenario. Si el final tiene varios acentos puedes hacer tantas poses como acentos. Si, por ejemplo, termina en tac – tac, en el primer tac podrías hacer una pose y en el segundo y definitivo ya el final de verdad. Se ve muy original.

9 - ¿Estás bailando la música?

He dejado lo más importante para el final. Después de analizar todo lo anterior, ya te habrás dado cuenta de si bailas la música o si haces pasos mientras suena la música. Pero, en este punto, te recomiendo que vuelvas a ver su vídeo, pero sin audio. Y quiero que seas objetiva y compruebes que lo que ves te hace imaginarte la canción tal y como es; con todos sus detalles.

Recuerda que nuestra tarea como bailarinas es dibujar la música y tridimiensionar el sonido, y cuanto mejor hagamos este trabajo, mejor estará la coreografía.

Me gusta pensar que tengo que representar la música, para que al público le llegue la misma información al oído y a la vista. A mayor coherencia entre los dos sentidos, mejor hecha está la coreografía.

Está claro que el público no analiza qué hay en la canción y si nuestros pasos son acertados, pero la sensación de coherencia de la que te hablo sí que se siente.

Ya sé que parece mucho trabajo, pero créeme que tu nivel sobre el escenario depende en gran parte de la manera de coreografiar. Al principio lleva mucho tiempo, pero después se va integrando y es más fácil. Llegará un punto en el que a la vez que coreografías ya tienes en cuenta todas estas cosas y poco hay después para revisar, pero es un proceso sobre el que trabajar.

La idea más importante de todo es, sin duda, que debemos dibujar la música. Con esta idea bien grabada y bien consciente ya tienes el 50% del trabajo hecho.

Y ahora cuéntame, ¿cuál es para ti la mayor dificultad a la hora de crear una coreografía?

Imagen de Maesar

A mí me cuesta mucho sacar ideas originales. Durante la creación de una coreo paso por diferentes fases en las que mi motivación oscila y hay momentos en los que nada de lo que se me ocurre o he creado me gusta. Supongo que son bloqueos normales en un proceso de creación...

Imagen de Patricia Beltrán

Es normal, no te preocupes. No siempre estamos igual y el proceso creativo es bastante caprichoso. Hay momentos en los que fluyen las ideas más fácil. Si ves que hay bloqueo, déjalo para otro momento y así ve probando en distintos días, seguro que avanzas. Es mejor es trabajar con tiempo, porque la prisa hace que nos bloqueemos aún más.  

Lo importante es estudiar bien la música para que ponerle pasos y representarla sea más sencillo. Es todo un proceso de aprendizaje, y, cuanto más practiques, mejor y más fácil te saldrá. Ánimo!

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