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La magia del orden

  Publicado el 14 de Febrero del 2019

Artículo

Al poco de salir el libro de Marie Kondo lo compré, lo leí y en las semanas siguientes desarmé cada armario de casa para tirar cosas y ordenar lo que decidía quedarme. su libro La magia del orden se está convirtiendo en un éxito de ventas e incluso ahora tiene un reality en Netflix.

Marie Kondo es una joven japonesa obsesionada desde niña con el orden y con conservar sólo aquellas cosas necesarias o que te hagan feliz. Comprendo que se esté convirtiendo en un fenómeno mundial y que tanta gente le siga. Cuando compré su primer libro, empecé a leerlo esa misma noche y ya tenía ganas de levantarme al día siguiente para desmantelar por completo el armario de mi ropa. Confieso que me enganchó, me gustó mucho y compré el segundo libro para leerlo seguido. Después de ordenar mi armario seguí con las demás habitaciones, ¡no podía parar!

En su método hay que hacer una montaña con todos los objetos del mismo tipo, por ejemplo, toda la ropa. Después hay que sostener cada prenda y valorar si te hace feliz. Si no lo hace, te deshaces de ella: la puedes tirar, donar, regalar o hacer lo que consideres. Es un proceso bastante liberador y me encantó. A mí no me gusta almacenar ropa o cosas que ya no uso, así que no tenía demasiadas cosas extra, o al menos eso creía, ¡porque saqué un montón de bolsas sólo de mi armario!

Conforme leía sus libros me daba cuenta de que compartimos, aunque en grado diferente, el gusto por el orden. Cuando estudiaba, necesitaba que las ideas tuvieran un orden y ver los conceptos claros. Las cosas sin estructura se me atragantaban. Con mis armarios lo mismo, siempre me ha gustado tener todo bien puesto. Me produce placer ver cosas bien colocadas y de manera armónica.

Mi experiencia con el desorden

Cuando empecé a bailar, aún no había mucha información sobre la danza oriental. Recuerdo con mucho cariño las primeras clases que tomé, me trasladaban a otro mundo. Disfrutaba tanto, que hacía todas las clases que podía, siempre de iniciación, porque no había aún más niveles. Pero no me importaba, sólo quería moverme con esas canciones tan maravillosas que había en clase. Y como me enganché a tope y tenía ganas de aprender todo lo posible tomé clases de muchos maestros, en festivales, en clases regulares, en distintos festivales, y donde podía. Coincidió que fui a vivir a Madrid en aquellos años, así que podía tener tantas clases como quisiera.

Conforme más aprendía, más sentía el desorden en la información sobre la danza oriental. Cada maestro explicaba las cosas de manera diferente; varios nombres al mismo ritmo o al mismo paso, unos pasos aquí y otros distintos allá… ufff ¡yo no me aclaraba!

Parte del problema viene desde Egipto. Allí no lo consideran un arte y ni siquiera permiten que se abran escuelas de danza como tal para poder regularizar la enseñanza. Entonces la información que nos llegaba a los demás países era confusa y desordenada.

En algunas clases escuchaba sobre un folclore, en otras clases, otros diferentes… En un sitio aprendíamos un ocho y en otras el mismo ocho era completamente diferente! A mí me angustiaba un poco, la verdad.

Mi idea para ordenar enlightened

Como mi interés iba en aumento y cada día me gustaba más, decidí ir haciéndome un cuaderno donde poner cada cosa en su sitio, ordenando lo que pudiera. Trabajé con cada aspecto de la danza oriental y fui completando todo, pero primero me centré en la técnica, que era lo que más me traía de cabeza.

Fui creando un apartado para cada tipo de movimiento, y dentro de cada uno, los tipos diferentes, variaciones y combinaciones. Me costó muchos años completar y definir cada cosa.

Para mí fue maravilloso poder tener un folio por cada movimiento diferente, así, de un vistazo tenía accesible cada combinación por muy rara y olvidada que fuese. 

Enseguida me di cuenta de lo parecido que era con el armario de la ropa. Cuando está desordenado y al abrir la puerta vemos una montaña, ¿qué usamos? Usamos lo que vemos, lo que está encima de la montaña y sin embargo hay muuuchas más cosas debajo, que están, pero que no las usamos porque no nos acordamos de que las tenemos.

Con los pasos de danza oriental pasa lo mismo. Si tenemos en la cabeza todo revuelto, sabemos que hay camellos, ochos, pasos punta, giros, camellos invertidos, otros 3 ochos diferentes, molinos…. Ah y drops también…. Y verticales.

Cuando mentalmente está todo así de revuelto, nos pasa como con la ropa, sólo usamos lo primero que nos viene a la cabeza, lo que está más accesible. Y entonces nos encontramos haciendo los mismos 3 o 4 pasos siempre. Y sabemos mucho más.

Cuando tenemos las cosas ordenadas somos capaces de usar pasos y combinaciones diferentes, y cada vez que hacemos una nueva coreografía elegimos entre todas las opciones, porque de un vistazo vemos todo. Así es todo más original y creativo.

Cuando tenemos los conceptos ordenados, elegimos entre todas las opciones.

Es por eso que cuando coreografío, si veo que hago varias veces un paso de la misma manera, elijo otra variación. Porque si algo tiene esta danza es que los movimientos básicos son pocos, pero las variaciones son infinitas.

Aprender enseñando

Si esto ya era importante para mí como alumna, imagina el miedo que tenía cuando empecé a enseñar. Si yo no lo tenía claro, ¿cómo iba a transmitirlo? Nada te pone más a prueba que dar clases. Enfrentarte a un grupo de mujeres que no ha bailado nunca y que con una explicación y lo que ven, sean capaces de hacer un camello, es todo un reto. Siempre hay alguien que dice el famoso “yo no lo entiendo” y en ese momento tienes que buscar otra manera de explicarlo hasta lograr que lo entienda. Así que, dando clase tuve que aprender a dar explicaciones claras y fáciles de entender. Sin duda, donde más he aprendido, ha sido enseñando.

En aquéllas primeras clases que daba, quería tener mi cajón mental de danza oriental ordenado. Era la manera que tenía de sentirme más segura con lo que enseñaba. Así que, poco a poco, se convirtió en parte esencial de mi método, y desde hace años es uno de los pilares fundamentales.

Conforme pasan los años muchas alumnas me dicen lo maravilloso que es aprender de manera ordenada. Y más aún, alumnas que vienen a la Formación Profesional, que ya saben mucho y lo que hacen es ordenar todo lo que conocen y completar con más opciones y variaciones.

Parece ser que no soy la única y que mucha más gente necesita ver conceptos claros para poder interiorizar.

Sí que hay una cosa que NO nos sirve del método de Marie Kondo, desechar lo que no utilizamos. Aquí precisamente buscamos lo contrario, conseguir el máximo número de variaciones para cada paso y usar más las cosas que usamos poco. ¿Cuándo es la última vez que has hecho en una coreografía un giro sacacorchos?

Ahora, voy a enseñarte mi manera de organizar la técnica.  Mis 14 categorías son:

  1. Movimientos horizontales
  2. Movimientos verticales
  3. Movimientos unilaterales
  4. Twist
  5. Ochos
  6. Camellos y otras ondulaciones
  7. Círculos
  8. Pecho y hombros
  9. Cabeza y ojos
  10. Brazos, muñecas y manos
  11. Tres cuartos
  12. Shimmis y vibraciones
  13. Desplazamientos
  14. Giros

¿Quieres una verdadera diferencia entre antes y después de ordenar? ¿Quieres usar pasos más variados y bailar de forma más creativa? Toma acción y verás de lo que te hablo.

Sistema de 4 pasos para crear tu propia guía

Te animo a que cojas varios folios y ordenes lo que sabes referente a la técnica. Puedes hacer lo mismo para ritmos, folclores, elementos y cualquier cosa que se te ocurra. Verás qué diferencia…

  1. Usa un primer folio como índice y pon las categorías importantes.
  2. Después, utiliza un folio por cada categoría y escríbela arriba como título.
  3. Ahora toca rellenar uno por uno, con todas las maneras diferentes que sabes de hacer ese paso. Te darás cuenta de que quizá algunas categorías incluyen otras y seguro que cambias el esquema varias veces, pero es un trabajo genial que merece la pena hacer.
  4. Déjalo siempre a mano para ir añadiendo cosas nuevas y así tenerlo siempre actualizado.

Cada persona tiene su manera particular de esquematizar lo que sabe, así que no todos tenemos que usar la misma distribución. Lo importante es que encuentres la que para ti sea válida y, sobre todo, útil.

Yo, por ejemplo, dentro de cada categoría empiezo por las variaciones de cadera, y después, las de los pies. Y dentro de las variaciones de pies, primero las que son en el sitio y después las que son desplazadas. También añado al final combinaciones de ese paso con otros.

Con algunos pasos, te tocará decidir en qué categoría los pones. Por ejemplo, los círculos de pecho pueden estar en la categoría de círculos o en la de movimientos de pecho. Busca la manera más lógica para ti.

A ver si te pica el gusanillo de ordenar la danza, igual que a miles de personas que les han entrado ganas de ordenar su casa con el libro de Marie Kondo.

 

¿Te ha parecido útil el artículo? ¿Tienes ya ordenada la técnica de danza oriental? Cuéntame en los comentarios cómo organizas lo que sabes.

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