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12 beneficios de la danza oriental

  Publicado el 15 de Enero del 2022

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12 beneficios de la danza oriental

Si ya has probado la danza del vientre, danza oriental o bellydance seguramente ya sabrás en primera persona todo lo bueno que trae a tu vida, y, si aún no has probado, te animo a que lo hagas porque merece la pena disfrutar de todos los beneficios que tiene.

1. Mejora la autoestima

Empezamos fuerte sí. Hay muchos de los beneficios que son comunes casi a cualquier estilo de danza, pero hay varios que se trabajan en especial con la danza árabe.

Muchos otros estilos se bailan en pareja y entonces te centras también en la otra persona, pero nosotras bailamos solas. Bueno, cada una baila consigo misma, que es bien complicado. Esta danza va de mirarte al espejo y gustarte mientras bailas, ¡casi nada!

Recuerdo cuando empecé a bailar, no era capaz de mirarme al espejo. Lo evitaba a toda costa, y mi primera profesora, Ana González, se dio cuenta enseguida. Yo tenía unos 18 años y estaba en un momento de mi vida en el que no sabía qué quería en ningún aspecto. Aparentemente todo era normal, estaba empezando mi carrera y sabía que me encantaba bailar.

Y más aún danza oriental. Desde que probé la primera clase me enamoré perdidamente. Tomaba tantas clases como había, casi siempre de nivel iniciación porque no había intermedio. Me daba igual, sólo quería más y más horas de esto que me llenaba tanto.

Pero, en cuanto la profesora se quitaba yo no sabía qué hacer con mis ojos. Miraba al suelo, a otras compañeras… lo que fuera menos mirarme. No hubiera dicho que tenía una autoestima baja o una mala relación conmigo misma, pero ahí me delataba y salía un problema a relucir, del cual no era consciente.

No soportaba mirarme. Y no es porque me salieran los pasos mal. Al revés, se me daba bastante bien y enseguida me salían los movimientos, pero no era capaz de mirarme.

La profesora insistió mucho conmigo en este trabajo, me obligaba a mirarme y te aseguro que me quemaban los ojos. Me llevó mucho tiempo acostumbrarme y aguantarme. Creo que fue clave y decisivo este aspecto para retomar y mejorar la relación conmigo misma.

Hay mucha gente que le pasa como a mí, y creo que el trabajo con el espejo es maravilloso y terapéutico. Aunque te cueste un montón, aunque hoy tengas pelos de leona, aunque no sea tu día ideal, aunque no te salga el paso, mírate. Baila contigo. Baila para ti.

Aunque no te salga el paso, mírate. Baila contigo. Baila para ti.

Si eres capaz de verte, mirarte, observarte y disfrutar con ello, tienes mucho camino adelantado, te lo aseguro. Mimarte y gustarte mientras bailas mirándote al espejo es un acto de amor hacia ti misma como pocos.

Verás que al ir bailando esta danza tu autoestima aumenta y tu relación contigo misma mejora de forma exponencial.

Sé de varias psicólogas y psicólogos que recomiendan la danza oriental para trabajar este aspecto. También hay otros profesionales que la recomiendan, más abajo te cuento.

2. Mover la caldera del cuerpo

Esta parte me gusta especialmente. Mira, el vientre, es la “caldera del cuerpo”. Eso significa que, todo lo que no has gritado, todo lo que no has dicho, todo lo que no has llorado, etc… se guarda y almacena en el cuerpo. Concretamente en la zona del vientre.

Lo que ocurre cuando empezamos a bailar danza oriental es que movemos y agitamos esa parte y todas esas emociones reprimidas se mueven. No te asustes si sientes ganas de llorar o gritar cuando empiezas a practicar, lo que sea deja que salga. Después te sentirás mejor.

Es una manera maravillosa de aligerar el peso de nuestra “mochila”. Todas llevamos mil cosas sin resolver y cuesta trabajo ir sacándolas, mirándolas a la cara y transformándolas una a una. Bailar danza oriental es una forma maravillosa y suave de mover esas emociones para que salgan a la superficie y podamos liberarnos de ellas. No las reprimas, siéntelas, y déjalas salir. No te preocupes, no saldrá nada que no estés preparada para gestionar.

Quizá salgas de una clase y hagas una llamada complicada que tenías pendiente, quizá le leas la cartilla a alguien, quizá te metas en el coche a gritar o puede que te acuestes en la cama a llorar un rato. Lo que sea estará bien y te liberará de un peso importante.

Este beneficio se trabaja en especial con la danza del vientre. Y es suficientemente maravilloso como para empezar a bailarla.

3. Centra la mente y aumenta la conciencia corporal

Esta danza es una auténtica meditación en movimiento. Hay que estar muy centrada y concentrada para poder hacer los movimientos. Sobre todo, para trabajar aislamientos y disociación, es imposible pensar en la lista de la compra mientras estás en clase.

Si hablamos de memorizar y seguir coreografías ya sabrás que hay que estar muy en tu centro. Y hay algo, que para mi gusto es la forma más parecida a meditar por la concentración que requiere: tocar los crótalos. No sé las horas que he pude pasar repitiendo secuencias bailadas con crótalos para integrar bien la técnica.

Con mis alumnas de la Formación Profesional también lo hago, casi todas las tardes de los sábados son para este trabajo. Primero aprender los toques básicos sentadas, luego de pie con movimientos de brazos muy sencillos. Después con distintos pasos de pies y, por último, secuencias de pasos con distintos toques de crótalos moviendo brazos. Esto es un trabajo intenso de muchos meses para dominar la técnica y te aseguro que la mente está súper centrada. En el momento que te acuerdas de qué tienes para cenar ¡adiós! Tienes que empezar de nuevo porque has perdido.

La meditación en movimiento es un trabajo maravilloso que nos coloca en nuestro centro. Es muy necesario porque lo más normal es que estemos fuera del centro. Estamos pelando una manzana mientras damos vueltas a algo que nos preocupa, hacemos la comida mientras estamos pensando qué nos vamos a poner esa tarde y así con todo. No estamos presentes con casi ninguna actividad.

La meditación va de estar presente en cada momento. Si estás comiendo una manzana, saboréala, disfruta de su textura y su gusto suave. Es fácil decirlo, pero complicado hacerlo, vamos a mil por hora y siempre estamos con el cuerpo en una cosa y la mente en otra.

Estar en el centro se trata de tener la mente y el cuerpo en la misma actividad, estar haciendo algo de forma muy consciente y presente, con los 5 sentidos.

Pocas actividades nos obligan a concentrarnos a tal punto, y la danza oriental de nuevo, nos ayuda con este tema. Es realmente terapéutica.

Te voy a confesar algo. Cuando tengo un día un poco raro, después de dar clase, me siento mucho mejor. Al terminar las clases pienso, “anda, ya me siento mucho mejor”. Creo que es un remedio maravilloso para muchos males.

4. Reduce el estrés

Esta va muy de la mano con la anterior. De hecho, es la consecuencia. Pasar un rato súper centrada, con tu conciencia puesta en lo que estás haciendo hace que al terminar tu clase te sientas renovada, con mucha energía y con menos tensión.

Es un rato de desconexión de la rutina, de correr de un lado a otro, del agobio y estrés del trabajo. Muchas alumnas lo dicen, el rato de clase, es su rato, donde dejan todo fuera y simplemente disfrutan del momento.

Si tienes mucho estrés, deja todo a un lado un ratito un día a la semana y desconecta de la rutina para conectarte con tu centro con esta danza mágica.

5. Mejora la postura

También sí. En la primera clase te explicará tu profesora cuál es la posición correcta de cada parte del cuerpo para bailar danza oriental. Esto es muy importante, así que, si no te lo han explicado bien, no lo tienes claro o necesitas repasarlo, te dejo este otro post donde tienes todos los detalles: La postura correcta para bailar danza oriental.

La parte más importante es la colocación de la cadera y de la columna. La cadera va encajada para proteger las lumbares. Las lumbares van corregidas y la espalda erguida, de forma que es una posición bien saludable. Cuando más bailes, más tiempo estará tu espalda bien colocada. Y con el tiempo, verás que utilizas esa colocación para tu día a día.

Así que caminarás más erguida y tendrás tu espalda más sana. Maravilloso, ¿no?

Yo ya estoy enamorada de esta danza desde que la conozco, pero solo con lo que te he contado hasta aquí, yo la probaría para tener todos estos beneficios en mi vida. Si quieres que yo sea tu maestra y que te guíe en este camino, aquí te dejo mis cursos de técnica para que elijas tu nivel y empieces a disfrutar de todo esto. Cursos de técnica de Danza Oriental por niveles.

6. Realza la feminidad y sensualidad

Si sientes que has perdido tu feminidad, la danza del vientre te ayudará a recuperar esa parte tuya. Es la danza más sensual del mundo, tienes un espejo delante para mirarte, gustarte y sentirte especial. Y los movimientos te ayudarán a descubrir tu parte más elegante y femenina.

Verás que en poco tiempo caminas más erguida, más segura de ti misma.

7. Es un ejercicio físico súper completo

Que no te confunda el nombre, la danza del vientre no va solo de mover la cadera. ¡Para nada! Movemos todo el cuerpo.

Tampoco creas que los brazos están de adorno o, en segundo lugar. Tienen un gran protagonismo. Además, como digo siempre a mis alumnas: los brazos se ven mucho más que la cadera. Si estás en un gran teatro las últimas filas no podrán percibir bien un shimmy, pero tus brazos los ven de sobra.

En esta danza hay un trabajo corporal muy completo: se fortalecen los músculos de todo el cuerpo, se mejora la flexibilidad y se hace mucho cardio. Si el gimnasio te aburre, prueba con la danza árabe.

8. Fomenta la creatividad

Conforme subas de nivel y controles bien la técnica, empezarás a bailar en casa improvisando y creando tus propias coreografías.

Si eres de las que piensa que no es creativa, espera a ver todo lo que puedes construir con esta danza. Cuanto más practiques la improvisación y la creación de secuencias y coreografías, más creatividad tendrás a tu disposición.

Todas somos creativas, solo que algunas aún no lo saben, está la capacidad latente, dormida, esperando a que pongas la música y pueda florecer.

9. Nuevas amistades

Si vas a clases presenciales verás que en pocos meses tienes nuevas amigas. Compartir retos, coreografías y nervios hacen que cada grupo se una y se creen muy buenas amistades.

Sentirás que perteneces al grupo y esa sensación es maravillosa. Un nuevo círculo de amistades distinto al resto que ya tienes. La danza nos une.

Recuerdo cuando empecé a bailar, estábamos varias en clase y todas locas por la danza árabe. Hicimos muy buena amistad y duró muchos años. Hicimos muchas cenas juntas, nos fabricamos varios trajes, nos pasábamos la música que encontrábamos y hasta alquilamos una sala los fines de semana para ensayar lo que aprendíamos en clase.

10. Satisfacción por los logros y retos

Mucha gente cree que esta danza es sencilla y que hay 4 pasos. Muchas alumnas de iniciación me dicen que pensaban que era más fácil todo. Yo llevo unos 25 años bailando y aún sigo descubriendo cosas y mejorando, siempre hay más.

Hay pasos complejos, combinaciones raras y muy difíciles. Y hay otros temas, como los crótalos, que son un auténtico reto. El ver cómo poco a poco vas dominando cosas que te parecían imposibles te dará una gran satisfacción.

11. Musculatura suelo pélvico

Ya te he contado que trabajamos todas las partes del cuerpo y que mejora la musculatura en general. Pero es que con el trabajo específico de cadera que realizamos, hay musculatura interna que mejora. Te hablo del suelo pélvico.

Es muy importante para las mujeres, sobre todo si hemos tenido hijos, mantener un suelo pélvico fuerte. Los médicos y las matronas suelen recomendar danza oriental en todo el proceso.

Mientras dura el embarazo, hace que tu cuerpo se mantenga en forma, de forma que estará más preparado y más fuerte para el momento del parto.

Los sinuosos y ondulantes movimientos proporcionan al bebé un suave y agradable masaje que le relajará y oxigenará. Además, la consciencia sobre el movimiento y el cuerpo favorecen la comunicación con el bebé.

Yo tengo dos hijas, con la primera pasó de todo y tuve que guardar reposo absoluto y con la segunda pude bailar hasta el final. Te aseguro que fueron partos muy muy diferentes y que me recuperé antes con la segunda.

Consulta con tu médico primero, pero si está todo bien, es uno de los mejores ejercicios que puedes realizar durante el embarazo.

12. Danza ideal para niñas

Hay mucho mito alrededor de esta danza. Pero que no te engañen, la danza oriental es muy elegante y digna de los más grandes teatros.

Es un estilo en el que encajan muy bien las niñas. Te aseguro que disfrutan sintiéndose princesas cuando bailan con el velo. Creo que hay pocas alumnas niñas aún por culpa del mito de que es una danza de seducción.

En realidad, sí que es una danza para seducir, pero para seducirse a una misma. Y este trabajo de autoestima viene bien a cualquier edad.

 

Cuéntame, ¿qué beneficios notas en tu vida desde que bailas danza oriental?

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Sí, quiero bailar
Imagen de Imaresca

Hola Patricia....te cuento mi experiencia con la danza Oriental...a mi me apartado seguridad , elegancia,saberte querer.Para mi la danza Oriental es sensual..q no es lo mismo q sexual...odio cuando la utilizan en plan eróticos...por q a las verdaderas bailarinas y vivimos y sentimos está danza nos ponen en muy mal lugar...y la danza del vientre es muy bonita y muy saludable ..como dices tú en tu block..q bonito es cuando te sientes capaz de disociar...cuando haces los movimientos marcados y con energía...te sientes superada...a mi me sirvió mucho para la coordinación....bueno no me estiendo más..un beso...y sigamos disfrutando de esta danza maravillosa

Imagen de Patricia Beltrán

Estoy de acuerdo contigo, la danza árabe es elegancia pura. Gracias por tu comentario heart