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Badia Masabni - parte 4

  Publicado el 15 de Diciembre del 2020

Artículo
Badia Masabni - parte 4

En la tercera parte Badia había abierto su propio Café en Beirut, el Badia Café, aprovechando el éxito que tenía trabajando para el Cabaret de Jeannette. Continuamos…

I Guerra Mundial

Estalla la guerra y los locales públicos dejan de tener asistentes. Es entonces, que Badia empieza a actuar en alguna fiesta privada de gente pudiente y oficiales del ejército turco. Conoce a Salah el Din, un oficial del ejército turco con quien tuvo una amistad durante bastante tiempo. Él la ayudó en todo lo que pudo, igual que en Egipto había tenido el apoyo de Saeed.

Los pueblos de Líbano están pasando mucha hambre y preocupada por su hermana pide a Salah el Din que la lleve a su casa para acercarle comida. Él accede y le ofrece sus guardaespaldas para acompañarla. Llega a caballo de noche para no llamar la atención, con varios burros cargados de comida y regalos para su hermana y cuñado.

Al llegar descubre a su hermana de negro y es que se ha quedado viuda en este tiempo. Quiere que se quede con ella, pero Badia tiene que seguir con su sueño y ahora que lo tiene muy cerca no puede despistarse.

Trabajando en varias salas

Regresa y sigue trabajando en el mundo del espectáculo. En invierno un cliente le ofrece trabajo en un café llamado Star of East y allí tuvo más éxito que ninguna otra chica había tenido antes. Su nombre se hacía famoso y cobraba cada vez más.

Le llovían las ofertas, y una que no pudo rechazar era del Café El Koutli en Damasco. Pero tenía miedo de que su familia la descubriera, ya que el mundo de espectáculo, teatro, cante y baile es una profesión innombrable, sería una gran deshonra si le descubren.

No pasa mucho tiempo hasta que su hermano Tawfik se entera y se cuela entre el público en una de sus actuaciones. En cuanto ella se acerca a la mesa cantando, el hermano se levanta y la agrede física y verbalmente, hasta que el resto del público tiene que separarles para evitar algo peor. Tawfik sale llorando del local y disculpándose, pero una vez más, el mismo hermano le intenta arruinar la vida.

Por si acaso, abandona Beirut con mucha fama, ropa lujosa y joyas y regresa a Beirut, a un local llamado El Marsad Cafe.

Tiene un éxito sin precedentes y sus colegas de profesión empiezan a tener celos y envidia. Una noche una compañera sale a su actuación y el público la empieza a abuchear por no cantar bien. Se enfada tanto que baja directa al camerino a coger de los pelos a Badia, le rompe el vestido y el collar de diamantes que lleva puesto. Era su primer collar caro y la compañera se lo destroza.  Tras este incidente hubo un tiempo que se apartó del trabajo, pero luego regresó y siguió brillando.

La siguiente gran oferta viene del Café Lunapark, y le ofrecen el salario más alto de ese momento, 75 liras de oro. La guerra y el hambre siguen afectando mucho a Líbano, y Badia con ayuda del oficial del ejército Salah el Din continúa llevando comida a casa de su hermana Nazla. Pero la situación se va haciendo más dura y decide alquilar una casa para su hermana y sus tres hijos en Beirut. Una vez más Salah el Din es el que consigue el permiso y la ayuda.

Muerte de su madre

Al ayudar a su hermana empieza a acordarse de su madre y se pregunta cómo estará. Se le ocurre coger también a su madre y llevarla a vivir con su hermana en Beirut, así que va a Damasco a buscarla.

Al llegar a casa encuentra a su madre postrada en la cama, deprimida y solitaria. Le cuenta que al dejarla sola en el tren pensó que algo malo le había ocurrido, así que durante todo el trayecto había llorado y gritado. Siguió haciéndolo hasta que su otro hijo Tawfik le contó que la había visto cantando y bailando en el Café El Koutli.

Se siente apenada por la madre y se queda con ella dos semanas hasta que coge fuerzas, momento en el que vuelve a pedir a Salah el Din ayuda para trasladarla a Beirut.

Pero entonces Badia se empieza a encontrar mal y el médico le diagnostica viruela. Pasa dos semanas en el hospital gracias al oficial del ejército, ya que están los hospitales desbordados a causa de la guerra. Ella piensa en suicidarse pensando en que su cara iba a quedar mal después de la enfermedad y precisamente su belleza le había permitido llegar a donde está. Menos mal que no lo hace, porque se recupera sin apenas secuelas en la piel.

Una vez recuperada va a por su madre para llevarla a Beirut con ella y, al conocer sus planes, la madre, más dura que nunca, se niega y le dice:

“La noticia de tu muerte hubiera sido más fácil que enterarme de cuál es tu trabajo en realidad. Nos hemos convertido en la comidilla de la ciudad, una vez más, gracias a ti. Desde niña has sido la causa de nuestra humillación y vergüenza. Eres la imagen de la deshonra. Tu nacimiento fue el presagio de la perdición de esta familia y si hubiera sabido que este sería tu destino, te habría asfixiado con mis propias manos cuando aún estabas en la cuna”.

Yo me hubiera ido dejándola ahí, pero Badia insistió tanto que finalmente la madre la acompañó a Beirut.

En el tren la madre pierde el conocimiento y al recuperarlo tiene unas palabras amables para su hija, ¡por primera vez! Le dijo que se sentía sola y que era la única que no la había abandonado, que Dios sabe que la quiere muchísimo y que se arrepiente de haber sido violenta con ella. (No es gran cosa, pero al menos…)

Poco después el médico les dijo que estaba en el final y enseguida murió.

Sigue trabajando en Trípoli y Aleppo

Regresa a trabajar a Trípoli y más tarde al LunaPark en Aleppo, que está recién reformado. Llega también la Compañía de George Abaid, que era muy famosa y, aun así, la gente prefiere ver a Badia, así que tienen que volver a Egipto derrotados.

Dobla su salario en esos días de 75 a 150 liras de oro y aumenta el de su amiga Mary Bar a 90. Al terminar la temporada de verano vuelven juntas a Beirut al Café Star of the East, cobrando algo menos que en Aleppo, debido a las circunstancias de la guerra.

Adopta una niña

Badia ve por el balcón una niña buscando comida en la basura, y es que la guerra estaba dejando una situación penosa de hambre. Llama enseguida a su hermana Nazla para que la recoja y se la lleve a casa con ella. Nazla le da comida y la niña come tanto que a la semana fallece. Badia se queda con la tristeza y decide ir a un orfanato a adoptar, y se encapricha de una niña rubia de ojos azules, a la que llama Juliet.

 

Continuará…

Ya está disponible la siguiente parte.

 

Bibliografía:

  • Biografía de Badia Masabni del autor egipcio Tarek Hashem. (Traducción al inglés de Priscilla Adum)