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Badia Masabni - parte 3

  Publicado el 30 de Noviembre del 2020

Artículo
Badia Masabni - parte 3

En la segunda parte habíamos dejado a Badia en Damasco, que junto con su cuñada quiere ganarse la vida trabajando y alquilan las dos una habitación. Hasta que la madre se entera y le pega, momento en el que ya Badia, por fin, le planta cara y le devuelve los golpes.

Segundo matrimonio que evita

Conoce a otro chico que le gusta, Michel Hasbani, un joven amable que quiere casarse con ella. Quedan en casa de Badia para hacer la pedida de mano y acude Michel con su madre. Badia le pide a su madre que mantenga en secreto la violación que sufrió de niña, pero no le hace caso y lo cuenta en cuanto llegan.

A Michel no le importa mucho pero su madre sí que pide un examen médico (que revela que no es virgen), y entran a negociar el dinero de la boda.

Aquí hay un momento en el que la madre de Badia cambia radical su actitud, se pone del lado de su hija y quiere ayudarla. Como no es virgen, tendrán que ocuparse a partes iguales las dos familias, y la madre de Badia accede diciendo que va a vender su parte de la casa, su máquina de coser, etc…

Con todo arreglado y con la pareja muy feliz, aparece el hermano, Tawfik, a estropearlo de nuevo, sí. Al enterarse de que la madre va a vender su parte de la casa se enfada y echa literalmente al novio de la casa, y no se vuelve a saber de él.

Huída

Con tanto sufrimiento no aguanta más y decide huir. No tiene dinero, pero sabe que la madre guarda un cheque bajo la almohada, así que cuando se descuida lo coge y se va. Compra un boleto en tercera clase destino Beirut y se va.

En el trayecto conoce a una mujer muy amable que le da comida y que le ofrece dormir en su casa antes de seguir el viaje a Sheikan, el pueblo de su hermana Nazla. La acoge con mucha hospitalidad, pero algo raro ve en la casa y en las personas que hay, y es que, en realidad, es un prostíbulo y la idea de esta señora es que Badia se quede a trabajar con ella. Con ayuda de otra de las chicas consigue escapar y va al banco a cobrar el cheque.

Los empleados del banco le dicen que tiene que esperar al gerente, y en lugar del gerente, ¿te puedes imaginar quién aparece? Exacto, la madre. Quiere llevarla a Damasco de nuevo, pero Badia se niega a volver al infierno que supone para ella. Pasan unos días en casa de Nazla pensando donde ir y Badia va convenciendo a su madre para ir a Egipto. Sabe que Egipto es el país del arte, el lugar para triunfar en el mundo del espectáculo y cada vez tiene más claro que es lo que quiere.

Llegada a El Cairo y tercer intento de matrimonio fallido

Viajan esta vez en barco hasta Alejandría (menos mal que a la madre no se le ocurre ir a nado) y de ahí en tren a El Cairo.

Badia pasa mucho tiempo en el Jardín Azbakia, donde conoce a un joven llamado Khamis. Juntos pasan las tardes y aprende a patinar con él. Pero hay un edificio cercano que llama su atención, es el Teatro Azbakia.

En ese momento el Teatro Azbakia recibía obras de los principales artistas de Egipto y del mundo árabe. Ve como la gente se amontona para entrar y se muere de ganas de ir también. Así que juntos pasan dentro del edificio y Badia empieza a imaginarse como actriz en el escenario. Envuelta en sus fantasías se hace tarde y empieza a temblar por la reacción de su madre.

Pero en esta ocasión la madre va un paso más allá y monta una escena en toda regla. Para cuando llega Badia, ella ya no está en casa, ha salido a la calle a buscarla porque no aguanta más sin ella. Pero no regresa en toda la noche ni al día siguiente, hasta el punto que Badia y Khamis van al periódico para anunciar su desaparición.

Entonces la policía les dice que había en la calle una anciana abofeteándose la cara y gritando porque no encontraba a su hija. (Esta mujer sí que tiene dotes para el teatro). La dirección que había dado era un convento así que van los dos a buscar a la madre al convento. Al llegar, golpea a su hija e incluso, insulta y humilla al chico, que sale corriendo para no volver jamás.

Badia vuelve al parque Azbakia muchas tardes, pero no lo ve nunca más. Lo que sí ve es un grupo de personas ensayando para un teatro y consigue que le den un papel, a cambio de tomar clases de árabe.

Sus primeros papeles en el teatro

En dos meses es capaz de leer árabe con soltura y así puede aprenderse textos más largos. A su madre le dice que trabaja de costurera para bodas. Pero con los papeles secundarios que le dan, trabaja mucho y cobra muy poco. Tras tres meses de trabajo sigue cobrando solo 5 libras al mes.

Se libra de su madre

A la madre le da otro arrebato y se quiere ir a Damasco. Pero esta vez, Badia tiene un plan, compra un solo billete y se montan las dos en el tren. En cuanto se pone en marcha, se baja dejando a la madre sola. (¡Bien!)

Aquí puedes ver a Badia en una entrevista relatando el momento en el que, al fin, se libra de la madre:

Sigue trabajando en el teatro, hasta que consigue entrar en la compañía “El Shami group” que le ofrece hacer giras por Egipto y con mejores condiciones. El director la acoge en su casa y además le paga un salario de 6 libras.

A todos sus espectáculos acude un mismo admirador, hasta que se arma de valor y entra al camerino para conocerla. Se trata de un hombre importante, llamado Saeed Bek, y durante bastante tiempo, va a ser un gran apoyo crucial en la vida de Badia. No se hacen pareja, pero él la ayuda costeando una habitación de hotel en El Cairo a la vuelta de la gira y llevándole a muchos grandes teatros con grandes profesionales.

Poco después conoce a Yousef Shamoun, que le dice que es muy talentosa y se ofrece para buscarle trabajo cantando y bailando en Beirut. Su amigo Saeed quiere conocer los detalles de la oferta y quedan para cenar los 3 juntos y supervisar las condiciones para Badia.

Trabajando en el Cabaret de Jeannette en Beirut

Saeed no quiere despedirse, pero acepta y Badia parte con Shamoun a Beirut. La lleva a un cabaret de bailarinas regentado por Madame Jeannette y el 15 de septiembre de 1914 empieza a trabajar allí. Lo recuerda como “su gran noche”, ya que tuvo mucho éxito y el público aplaudió calurosamente.

Su primer Café, en Beirut

Cada vez más la gente va al Café de Jeannette para ver a Badia, y se llena la sala cada noche. Madame Jeannette hace una fortuna gracias a ella. Al ver la oportunidad ante sus ojos abre ella misma un café en Beirut llamado Badia Café, su primera sala de fiestas y espectáculos. Hoy en día sigue existiendo, con el nombre de Hamra Café.

 

Continuará…

Ya puedes leer la cuarta parte, donde podrás seguir disfrutando de su éxito profesional.

 

Bibliografía:

  • Biografía de Badia Masabni del autor egipcio Tarek Hashem. (Traducción al inglés de Priscilla Adum)