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La bronca que me abrió los ojos

  Publicado el 30 de Septiembre del 2022

Artículo
La bronca que me abrió los ojos

En 2003 fui a Barcelona hacer un curso de fin de semana con el músico egipcio Hossam Ramzy. Seguro que has bailado alguna de sus canciones porque tiene muchísimos discos de música preciosa.

Falleció hace pocos años y nos ha dejado un legado de cientos de canciones muy enfocadas en nosotras las bailarinas.

El taller duraba muchas horas y estaba centrado en interpretación de la música árabe. Nos explicó sobre varios conceptos de música importantes, los instrumentos y los ritmos.

Yo llevaba pocos años bailando y era mucha información para mí. Tomé nota de todo porque hubo muchas cosas que me marcaron.

Él tenía una fórmula de cómo deberíamos bailar. La fórmula era e²=e²

La misma cara se me quedó a mí cuando le escuché. Pero cuando la explicó entendí perfectamente lo que quería decir, y tenía mucho sentido.

Te cuento. La primera parte de la ecuación, e², es lo que hay en la música. Y la segunda parte, e², es lo que la bailarina debería hacer.

Es decir, la bailarina debe hacer exactamente lo mismo que hay en la música.

Suena muy lógico, ¿verdad?

Serena, su mujer, le ayudaba en el taller. Ella es bailarina y nos mostraba cómo movernos según cada instrumento. Un montón de horas de teoría y práctica sobre este tema tan fundamental.

Hubo un momento que se sentó en el borde del escenario, nos hizo sentar en el suelo y explotó de rabia.

Empezó diciendo que su fórmula era muy lógica pero que casi nadie lo hacía así. Que le sobraban dedos de una mano –y esto se me grabó bien hondo- para contar a las bailarinas que él conocía que de verdad bailaran la música.

¡Bum! ¿En serio? Este hombre tenía una gran orquesta en Egipto, se dedicaba a tocar para bailarinas y ¿le sobraban dedos de una mano? ¿Cuántas bailarinas habría visto bailar Hossam Ramzy?

Conforme avanzaba el discurso se le iba hinchando la vena del cuello y se enfadaba más y más. Una bronca en condiciones a todo el colectivo de bailarinas nos cayó aquél día.

Recuerdo sus ojos que se le salían de las cuencas cuando nos preguntaba: ¡¡¡¿cuándo vais a empezar a bailar la música?!!!

Nos mirábamos entre las chicas que estábamos en el taller, imagino que todas con lo mismo en mente: “Yo pensaba que bailaba la música”.

Pues no.

Ninguna de nosotras era un dedo de la mano con la que Hossam cuenta.

Y si ha sido un músico muy reconocido algo sabrá del tema. Así que esto que decía era importe y grave, a partes iguales.

 

En aquel momento yo no tenía herramientas para poner en práctica todo este conocimiento súper valioso, pero apunté en mi mente que esto era un tema clave. Y desde entonces, siempre lo he tenido en cuenta, incluso hoy, 19 años después.

Desde aquí mando un gran agradecimiento al cielo a este hombre, porque gracias a su enfado yo capté lo que él quería decir y te aseguro que me ha servido muchísimo.

Mi nivel de coreografías con esto en mente subió exponencialmente.

Me sirvió tanto que quiero compartirlo contigo, exploradora. Hossam ya no está para poder asistir a sus talleres, pero hace años encontré en su blog un artículo en el que hablaba de este tema.

Quiero compartirlo contigo. Para mí fue un punto de inflexión y me dio las claves para coreografiar bailando la música y no mientras suena la música.

Guárdatelo para tenerlo a mano y releerlo de vez cuando para que no se te olvide:

 

Queridas bailarinas:

He aquí mi gran bocota otra vez. Creo que tengo que agradecerles a todas ustedes por leer todo lo que he escrito antes y por estar leyendo esto ahora, ya que presiento que el presente artículo puede ser interpretado en más formas de las que deseo. Pero por favor tengan en cuenta que, en el fondo, soy un buen tipo. Puedo serlo… se lo prometo…

“¡YO ESTUVE ALLÁ!, ¡YO LO HICE!, ¡YO LEÍ EL LIBRO!, ¡YO VI LA PELÍCULA!, ¡YO ME COMPRÉ LA REMERA! … ¿ ?”

He visitado casi todos los continentes del mundo, visto todos los continentes durante los últimos años, casi todos los estados de Estados Unidos de América, todos los países europeos, todos los países de Sud América, casi toda Australia y, por supuesto, muchos de los países árabes y africanos. Me sorprendió mucho el interés y el amor por nuestra danza, cultura y música, y la cantidad de bailarinas que me dieron la bienvenida en cada lugar a donde he ido y que fueron muy hospitalarias y se preocuparon mucho por mí, y que me obsequiaron no menos de un par de miles de hermanas nuevas en todo el mundo a quienes amo con toda el alma, respeto profundamente, y dedico mi vida musical a hacer música para ellas.

También estoy sorprendido por el grado de dedicación de estas encantadoras damas y sus familias para con la danza, la música y la cultura de Egipto/Medio Oriente. Algunas de las cuales han dedicado sus vidas por completo a la danza.

Deseo y rezo para que un día la gente de Egipto mire nuestra magnífica Forma de Arte con tanto respeto o tanta reverencia. Por cierto, somos muy pocos en el medio oriente los que le dedicamos mucho tiempo, salvo en los casamientos, las fiestas de cumpleaños, o en algún evento auspiciado por el gobierno, como los de la troupe nacional, donde todo debe armarse en un arte de estilo comunista para impresionar a los jefes de nuestros estados y presentarlo en los días festivos nacionales.

Por ello, siento la urgencia, en lo profundo de mi corazón, de ayudar e informar a todas aquellas personas interesadas en lo que hago y a quienes he conocido a lo largo de mi camino en mis viajes, en mis talleres, y que me enviaron videos de sus danzas, o en las fiestas dadas para celebrar mi visita a sus ciudades. Siento deseos de informarlas bien sobre mi cultura y la forma en que ésta es utilizada, y la forma fácil de abordarla.

Pero, antes que nada, hay algo que les quiero PREGUNTAR a un gran porcentaje de las bailarinas que he conocido en mis viajes:

¿CUÁNDO VAN A EMPEZAR A BAILAR LA MÚSICA, POR FAVOOOOR?

Varias de las bailarinas que conocí se interesan por ** El Último ** NUEVO ** Paso del Cairo, o ** El Último ** NUEVO ** Diseño de Trajes, o cualquier otra cosa tan extra extra danza.

Sin embargo, realmente, conocí una minoría muy pequeña interesada en cosas fundamentales para la danza. He visto muchas bailarinas hacer todo tipo de cosas extrañas, algunas con trajes carísimos que hasta habían sido hechos por este o aquel diseñador del Cairo y algunas, incluso, que habían viajado a Egipto y se los habían hecho a medida.

Pero RARA VEZ he visto a una de ellas «BAILAR LA MÚSICA».

Por lo cual, y por supuesto, ustedes me van a preguntar ¿qué diablos han estado haciendo entonces?

Yo diría que no tengo la menor idea.

En mi opinión, bailar es como tocar el tambor, como tocar la flauta Nay, o como tocar el piano, o como tocar el Oud [laúd egipcio], el Quanoon [dulcémele egipcio] o cualquier otro instrumento. El instrumento de la danza es el cuerpo. La danza es un miembro musical de la orquesta.

En cualquier ámbito y estilo de música, es sabido que el mejor músico es aquel que ESCUCHA AL RESTO mientras está tocando su parte, encajando perfectamente con lo que ellos están tocando. Afortunadamente, toca la misma canción con ellos y recalca lo que ellos están haciendo, subiendo con ellos y haciendo una pausa cuando ellos la hacen.

Como músico de Tabla, cuando toco mis tambores en una canción, presto mucha atención a cada frase musical que está siendo tocada. Como miembro del grupo, definitivamente, debo saber cuál es el ritmo y cuándo el ritmo cambia, baja, se acelera, hace una pausa, acentúa o cambia en algo. Debo escuchar a cada uno de los músicos que están tocando y asegurarme de que lo que yo estoy tocando complemente lo que él o ella está tocando, ya se trate de un solo o de una orquestación. Cuando la orquesta completa levanta su voz en una parte de cuerdas, debo complementar aquello y elevarme con ellos, y expresar esa parte. Sin embargo, cuando la música está siendo tocada sólo por un solista, toco muy tranquilamente, sólo lo suficiente para acompañarlo, y mantengo el tiempo de la música y sostengo la parte rítmica; puedo también, muy suavemente, decorar las pequeñas acentuaciones que él hace aquí y allí para mantener todo perfectamente estético y artístico, y la comunicación fluye entre los dos. Lo mismo vale para todos los músicos que ejecutan la misma pieza musical. De lo contrario, todo se convertiría en una trama confusa no relacionada.

Durante mi trato con muchas grandes artistas del mundo cuya danza está relacionada o es relevante para nuestra amada danza, como ser la bailarina de Kathak indio Nahid Siddiki de Pakistán o la española María Belén Fernández de Madrid, TODAS me explicaron cuanto tiempo dedicaron a aprender el ritmo, contando y cantando los sonidos de los ritmos y aprendiendo el significado de los movimientos del cuerpo, y qué significa este movimiento de la mano y qué indica tal mirada, y lo mucho que aman esto, y qué significa para el observador y cómo, sin todo ello, nunca les hubieran permitido subir a un escenario; y si por milagro lo hubieran hecho, no hubieran sido aceptadas por la audiencia, ya que la audiencia sabe lo que busca.

“¿Por qué alguien puede pensar que para la danza de Egipto/Medio Oriente es diferente?”

Sí, lo sé…, si muestras las piernas lo suficiente, muchas personas se interesarán por el Medio Oriente; pero, AQUÍ, estoy hablando de ARTE, CULTURA y ESTÉTICA.

He visto a muchas bailarinas aparecer con la más inapropiada coreografía para una canción y decir, y lo repito textual: “Esta coreografía fue diseñada especialmente para mí por (#~@%$£&^%@#~#x) {el nombre de alguna profesora famosa}”.

Lo lamento de corazón, porque quiero que Tú entiendas la danza y que REALMENTE BAILES bien.

Entonces, si quieres saber cómo lograrlo y cómo organizar tu danza con la música, ésta es la forma de hacerlo. Es un regalo sin cargo para ti, y espero que hagas buen uso de él.

Aquí va lo que yo pienso:

Si has elegido tal o cual pieza musical…

Ahora, trata de averiguar un poco más acerca de ella: qué es lo que dice (a nivel musical y lírico, si es posible); cuál es la postura general de la composición… ¿es una canción alegre?, ¿es una canción triste?, ¿es una canción enojada?, ¿es una canción melancólica?; qué tipo de música es, ¿es clásica?, ¿es folclórica?, ¿es una pieza musical baladi?, ¿es una pieza de baladi improvisada?, ¿es saidi?, y todo esto sólo en el contexto egipcio…

Luego, averigua cuáles son los ritmos, cuántas barras musicales hay en cada ritmo.

Siempre que tengas un vocabulario básico de los movimientos que van con cada uno de esos ritmos (dos o tres pasos que puedan ir con cada uno), harás un gran trabajo. Una de mis bailarinas favoritas de Egipto es Fifi Abdo. Les juro que hace sólo tres o cuatro pasos en todo su repertorio. Sin embargo, los hace en el lugar indicado, en el momento indicado y con una sonrisa encantadora.

 

Cuéntame, ¿qué opinas sobre esto que escribió Hossam Ramzy? ¿Lo habías pensado alguna vez así? Y, ¿te ha servido? Te leo en los comentarios.

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Sí, quiero bailar
Imagen de Imam Angeles

Totalmente cierto y muy importante pero pocas profesoras lo enseñan. También hay que aprender a escuchar y entender la música.

Imagen de Patricia Beltrán

Gracias Ángeles, por tu comentario. Es vital interesarnos por la música, tienes toda la razón.

Imagen de Alejandra

Interesante su opinión, no sabía que había fallecido, de todas formas hay que aceptar su opinión como sugerencia para mejorar en este hermoso arte.

Imagen de Patricia Beltrán

Sí, creo que su opinión nos puede ayudar muchísimo a la hora de coreografiar con consciencia la canción elegida. A mí, me ha servido muchísimo. Gracias Alejandra por tu aportación.