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Patricia Beltrán

Profesora de danza

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Aprender danza oriental sola vs. con una profesora: lo que nadie te cuenta

Aprender danza oriental sola vs. con una profesora: lo que nadie te cuenta

Cuando alguien empieza a bailar danza oriental, la pregunta suele ser «¿aprendo por mi cuenta con vídeos, o busco una profesora?»

Déjame decirte que intentarlo por tu cuenta, por imitación, sin alguien que te sepa explicar los movimientos y que te corrija, es el camino más largo.

No tengo duda.

Las consecuencias suelen ser graves deficiencias en la técnica.

Y cuando un movimiento se aprende mal desde el inicio, corregirlo después cuesta mucho más que aprenderlo bien la primera vez.

Imagina que te encargan pintar una obra que te lleva cinco años de trabajo.

Y que, al terminar, el responsable te dice que no es digna, que no le gusta, y que tienes que repetirla.

¿Empezarías de nuevo? ¿O pintarías al responsable en una esquina, convertido en demonio, con orejas de burro y una serpiente mordiéndole sus partes?

El otro día, comiendo con mi marido, me hablaba de un trabajo que está haciendo.

Se supone que era para dos semanas y lleva más de dos meses. Me dijo: «Va a costar más que la obra del Pilar».

No sé cuánto costó hacer el Pilar, pero recordó a una obra que sí que costó.

Más de 5 años.

Fue el encargo del papa Paulo III a Miguel Ángel.

Ya tenía más de 60 años y el reto era representar la escena del juicio final en la Capilla Sixtina. Era un fresco gigante, una pared de 13,7 x 12,2 metros.

Cuando un lustro después termina, llega el maestro de ceremonias para ver el resultado y se arma una buena.

Este señor le dice que esos cuerpos desnudos son una aberración, que no es digno del sitio sagrado en el que está. Que es una obra vergonzosa, más adecuada para baños o tabernas.

Le exige destruirlo, borrarlo o cubrir todos los cuerpos desnudos.

Imagino la yugular en el cuello de Miguel Ángel en este momento.

Pero no dijo nada.

Volvió al trabajo y su venganza fue mucho más creativa que las que se me ocurren a mí.

En una esquina estaba representado el infierno, así que pintó la cara del maestro de ceremonias con el cuerpo del monstruo Minos, con orejas de burro y una serpiente enroscada mordiéndole el muñequito.

Me encanta esta historia.

Pero espera, porque al verse así representado, el maestro de ceremonias va a chivarse al Papa esperando que castigue al artista y le haga borrar el mural completo.

Pero aquí está lo mejor de todo. El Papa le dijo:

«Biagio, si el pintor te hubiera puesto en el purgatorio, yo podría sacarte; pero como te ha enviado en el infierno, mi autoridad no llega hasta allí.»

Ole por ese Papa.

¿Sabes por qué es importante aprender con buena técnica con una profesora que te guíe y te corrija?

Para no encontrarte después de años con la realidad de que estás cometiendo errores.

Un paso viciado, un cuerpo mal colocado desde el primer día, es muy difícil de corregir después. No es cuestión de mala suerte ni de falta de talento.

Es cuestión de tiempo: cuanto más tiempo llevas repitiendo un movimiento mal hecho, más tiempo necesitarás para deshacerlo y volver a aprenderlo bien, con mucha conciencia corporal.

Y aquí está el matiz importante: esto no depende solo de si aprendes sola o con profesora. Depende mucho de si esa profesora entiende y sabe explicar la técnica, o solo sabe bailar bien.

Son dos cosas distintas.

Y si no consigues entender bien, es muy difícil avanzar de verdad.

A diferencia de Miguel Ángel, tú no tienes un fresco en una pared que puedas corregir con humor y una serpiente.

Él hizo un arreglo fácil, pero en la danza no hay parche que puedas hacer a una mala técnica de base.

Merece la pena aprender con alguien que no solo sepa bailar, sino que sepa explicarte exactamente qué está pasando en cada movimiento.

Si quieres evitar esto y tener seguridad de que vas por el camino más corto y más correcto hacia Baila como sueñas, es aquí:
Entrar a Círculo Shimmy.

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