
Improvisas algo en tu casa y te encuentras haciendo los mismos 2-3 pasos todo el tiempo.
O quieres hacer coreografías y te quedan todas muy parecidas y planas. ¿Te suena?
¿Se puede ser más creativa bailando?
Sí. La creatividad en la danza oriental no es un don que unas tienen y otras no: se entrena, igual que la técnica. Yo la entreno cada día porque todo sirve.
Te voy a contar un ejemplo para que veas la forma en que puedes trabajarla.
La historia de la tía Gripina
Una de las niñas de la escuela, de 6 años, suele llegar diez minutos antes a su clase de danza urbana y se acerca a mi mesa. Se sienta en mis piernas y me cuenta muchas cosas interesantes.
El otro día me contó que había pasado el fin de semana en Madrid, visitando a la tía Gripina.
Le interrumpí.
—¿La tía Gripina? ¿Se llama así?
—Sí, es la tía Gripina.
—Me encanta el nombre. Nunca lo había escuchado. Y, ¿sabes qué? Que me gustaría tener una tía Gripina.
—¿Y cómo sería? —me preguntó con curiosidad.
Esa es la pregunta clave.
En cuanto subió a clase y me quedé sola en recepción, imaginé cómo sería la tía Gripina, si fuera mi tía.
Yo la veo alta y delgada, con ojos marrones, pelo castaño con canas que se van apoderando y un moño recogido con palo de madera. Siempre lleva los labios rojos, yo creo que se los pinta sin gafas porque se le desborda un poco el color.
Es profesora de literatura en un instituto y además escribe cuentos para niños. Mi madre cuenta que tuvo un novio con el que iba a casarse, pero descubrió algo que no le gustó y canceló la boda. Nunca se supo el qué.
Desde entonces dice que prefiere a los animales a las personas. Suele pasar las tardes sola en casa, corrigiendo exámenes y preparando clases.
Tiene dos gatas, un perro y un periquito llamado Lucas que canta sin parar.
Vive en una casita pequeña decorada con paredes y cojines verdes y un jardín lleno de rosas y peonías.
Intentó hacer un jersey de punto, pero las gatas jugaban con los ovillos y destrozaron la mitad que ya tenía tejida.
Cuando vamos de visita mi hermana y yo, que somos sus sobrinas favoritas, nos prepara galletas de mantequilla y acaricia al perrito mientras merendamos.
Ella no las prueba, dice que se le sube la bilirrubina. Creo que se refiere al colesterol.
Nos suele contar la última serie que ha visto en Netflix y siempre la destripa del todo. Le decimos que no haga spoilers, pero no puede aguantarse.
Por qué esto sirve para bailar
La tía Gripina no existía en mi mundo, y de repente tenía casa, gatas y una opinión sobre las galletas. Todo salió de un nombre curioso que le escuché a esta niña.
La creatividad en la danza funciona igual: cuantos más recursos tienes, más cosas puedes hacer con ellos. Una bailarina creativa no inventa de la nada, parte de lo que domina y se pregunta qué más podría ser.
Un ejercicio para entrenar tu creatividad
Prueba este ejercicio. Te doy un nombre del que tirar y tienes que imaginarlo al completo: El primo Jonás, de un pueblo de Cáceres.
Imagina primero cómo es físicamente, luego a qué se dedica, qué le gusta hacer en sus ratos libres, dónde vive, qué come, etc.
A primera vista no tiene nada que ver con la danza oriental, pero estos ejercicios van modificando tu mente, tu forma de ver las cosas y tu capacidad de imaginar.
Ahí tienes la clave, la capacidad de imaginar.
De asociar ideas también, de eso hablaremos en otro momento
Cómo aplicarlo en la danza oriental
Ahora llévalo al baile. Elige un paso que ya te salga bien y cambia solo una cosa cada vez: posición de brazos, desplázalo en distintas direcciones, hazlo hacia atrás, gíralo… Cada versión es un recurso nuevo.
La próxima vez que uses ese movimiento elige una variación nueva y no de la forma original.
Ahora te voy a contar cómo trabajo la creatividad en las clases en directo de Círculo Shimmy.
Los pasos que estamos trabajando de técnica los junto en cada sesión para crear secuencias que podamos ir repitiendo con los dos lados.
Al mismo ejercicio le modifico alguna parte: brazos, colocación de pies, orientación del cuerpo, velocidad, etc.
La idea es mejorar y pulir la técnica además de ir abriendo el abanico de posibilidades.
Y tener claro que un camello se puede hacer de mil formas distintas.
Si quieres un sitio donde aprender desde cero o donde seguir mejorando, únete a las clases de Círculo Shimmy.
Cada lunes en directo hay clases de dos niveles: iniciación y avanzado. Las grabaciones quedan visibles durante 3 semanas para repasar.








